OCHENTA Y CUATRO AÑOS

Por: GUSTAVO DA SILVA. Y el calendario ha terminado su última hoja, y es el momento de colgar otro nuevo. Y ya va el número 84. Una larga historia que trataré de resumir en una pequeña nota.

Según me han contado, el Dr. José Ibañez, un exitoso Contador, Abogado y Escribano de Lanús, además de un pionero de los medios de prensa de la zona sur de aquel entonces, fundador de diversos medios en Avellaneda, Lanús y otros puntos de la Zona Sur de aquel viejo Gran Buenos Aires, Fundó «Vida de Lanús» con la intención de reflejar a través de sus páginas la vida social del Distrito. Claro está, con el correr de los años, dicha «Vida» se fue ampliando y llegó, además de ser uno de los medios más antiguos del Partido de Lanús, no solo reflejó esa vida social que hizo en un principo, sinó que también, el resto de los aspectos que le podia faltar. Entonces, ya no le faltaba nada. Desde su antigua imprenta de 29 de Septiembre casi Sitio de Montevideo, epicentro de su utopía periodística, la «Vida de Lanús» iba llegando por medio de repartidores a muchos puntos del Partido. Muchos medios se difundían a través de repartidores, a veces en bicicleta, otras caminando. Ese verdadero «termómetro», con el que se medía no solo el beneplácito, sinó también la disconformidad de los lectores, quienes logicamente si leían algo que no gustaba, «le tiraban la bronca» a los mismos. Quizás lo más parecido a las redes sociales de hoy en día.

Debo admitir que cuando llego al diario, a finales de 1990 -aunque comencé a colaborar al año siguiente-, ya el Dr. Ibáñez no estaba presente en el Diario. La Subdirectora era su hija abogada, la Dra. Julieta María Cristina Ibáñez, de la cual siempre guardo buenos recuerdos. También la inolvidable «Doña Rosa», una persona entrañable, con un caracter fuerte, pero con el ánimo de hacerle frente a la vida a pesar de sus años.

El Diario no era en aquel entonces un lugar donde trabajaran muchas personas. La imprenta de aquel entonces se situaba en la calle Bouchard. Sin embargo, muchas tardes se convertía en una verdadera «Romería». Ya que aparecían personajes típicos que dembulaban por la Estación y sus alrededores, como así también amigos de «la primera ola» del Dr. Ibáñez, como por ejemplo, el talentoso dibujante y Humorista Lorenzo Molas, entre otros. Y a pesar que la tarea parecía muy tranquila, siempre aparecían repercusiones de donde menos se lo esperaba, como aquella vez que un ejemplar del Diario «Viajó» en un asiento de las viejas formaciones del tren Roca, y llegó a la ciudad de La Plata, donde alguien lo agarró, lo leyó, y llamó para reclamar por una nota aparecida.

El tiempo fue pasando, fallece el Dr. Ibañez, el Diario pasa a las manos de la Prof. Rosa Lila Modesta Ibáñez. Reemplazan a la imprenta de Bouchard por una moderna imprenta offset que funcionó los primeros años en la misma sede del Diario de 29 de Septiembre 1926. Y aunque llegó la modernización necesaria, los personajes siguieron llegando al Diario. Algunos no eran los mismos, pero se iban renovando a través de los años, como por ejemplo «Pedro», «Chilavert», «El Guapo», y otros.

Con el correr del tiempo la sede cambia a la calle Anatole France (donde también se muda a la impresora offset), allí culmina el proceso de modernización con el local nuevo. Pero no cambió el espíritu del Diario. Aquel que había comenzado el 25 de Septiembre de 1937. Hoy a 84 años de este evento, se cumple un año más de historia, y que ojala sea por muchos años más.