En el país sudamericano de Argentina, el presidente Javier Milei firmó el decreto de emergencia 681/2026. Modifica la Ley de Migraciones 25.871 para negar el ingreso al país a extranjeros que difundan mensajes de odio contra la Argentina. La medida, publicada en el Diario Oficial, también permite la cancelación de los permisos de residencia ya expedidos y la expulsión de los culpables de tal comportamiento. El nuevo reglamento estipula que no se permitirá el ingreso al país a personas que hayan “expresado mensajes de odio de forma oral o escrita o llamado a la violencia contra el pueblo argentino”. El decreto aclara que no se ven afectadas “las expresiones de desacuerdo ideológico o de crítica política, académica o cívica”, que están protegidas por la Constitución. La ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, destacó que “todos los países, en su calidad de Estados soberanos, tienen la última palabra para decidir a quién le abren las puertas”. El reglamento entra en vigor el viernes 31 de julio.
El decreto tiene un fuerte componente político. En la redacción de la disposición participó el asesor presidencial Santiago Caputo, aunque fuentes oficiales dijeron a LA NACIÓN que “la autoría era cien por ciento de Milei”. La ministra Monteoliva, cercana a la secretaria general Karina Milei, se encargó de persuadir a los ministros para que consiguieran su firma. Argentina está en una crisis diplomática con Brasil después de que Milei asistiera a un mitin de la oposición en São Paulo y llamara al presidente Lula da Silva «ladrón» y «convicto». La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, negó públicamente las acusaciones de su participación en la supuesta campaña.
La autoridad de inmigración, que depende del Ministerio de Seguridad, será la responsable de implementar los nuevos criterios. Fuentes oficiales dijeron que era «lógico que antes de expedir un visado se realice un examen de los datos del solicitante», pero sin especificar los mecanismos de control específicos.