La columna describe a Milei como alguien que transitó del libertarismo económico hacia el nacionalismo y, que en el pasado ensalzó a Margaret Thatcher, ahora intenta atraer a Donald Trump mediante concesiones petroleras.
Una columna de opinión publicada el domingo en el diario británico The Telegraph sostiene que la decisión de transferir la soberanía sobre las Islas Chagos a Mauricio sirvió como una señal de debilidad que alentó las reclamaciones sobre otros territorios británicos de ultramar, entre ellas las Malvinas. El texto es principalmente un argumento de opinión y no un reporte de hechos nuevos.
Según la columna, el acuerdo sobre el archipiélago del Océano Índico (adoptado, escribe, por razones que nunca se explicaron adecuadamente al Parlamento) indicó a otros actores que los territorios británicos podrían estar en juego, “incluso a muchos miles de kilómetros de distancia, en el Atlántico Sur”. Se sostiene que Milei lanzó su campaña calculando que revivir el tema aumentaría su popularidad. Milei rechazó explícitamente esa lectura el 23 de septiembre, calificándola de “una enorme estupidez” y diciendo que la estrategia había estado preparándose durante tres años.
La columna describe a Milei como alguien que pasó del libertarismo económico al nacionalismo y, que alguna vez celebró a Margaret Thatcher, ahora busca atraer a Donald Trump con concesiones petroleras. Estas son las caracterizaciones del texto. También afirma que un consorcio angloisraelí está perforando legalmente en busca de petróleo en las aguas del archipiélago; de hecho las empresas esperan que las perforaciones comiencen a principios de 2027 y la primera producción en el primer semestre de 2028, y la validez de las licencias es precisamente lo que se disputan entre Londres y Buenos Aires.
Respecto a la reunión entre Trump y el primer ministro británico, el texto señala que fue The Telegraph quien sacó a relucir a Chagos durante la conferencia de prensa conjunta. Trump respondió que era “un acuerdo terrible” y dijo que Burnham “lo estará analizando”; el primer ministro respondió “sí”. La columna sostiene que Trump no ofreció ninguna garantía en las islas del Atlántico Sur y contrapone su postura con la de Ronald Reagan en 1982.
El texto incluye varias afirmaciones sin fuentes citadas: que Burnham habría asegurado a Mauricio que haría “todo lo posible” para ratificar el tratado, que la Royal Navy carecería de capacidad para enviar incluso una flotilla en caso de un desembarco, que diplomáticos británicos retirados anónimos están restando importancia a los derechos de los residentes del archipiélago, y que el Secretario de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, ha evitado enmarcar la defensa de las islas en términos de seguridad nacional.
El coste del acuerdo de Chagos se mide de tres maneras: el gobierno británico cita 3.400 millones de libras en valor actual neto; la oposición conservadora un total nominal de £34,7 mil millones; y una tercera medida lo cifra en alrededor de £10 mil millones. En el referéndum de 2013, el 99,8% de los votantes de las Malvinas optaron, con una participación del 92%, por conservar el estatus de territorio británico de ultramar.
La columna también se refiere a la reunión de los líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte celebrada en Cardiff este mes, diciendo que firmaron un memorando de entendimiento. Señala que Burnham no se opuso a un nuevo referéndum escocés si una mayoría lo apoyaba, aunque omite que el primer ministro aclaró más tarde que sigue estando prohibido.