Reclamo de las Malvinas: uno de los pocos temas que trascienden la división política en Argentina



El presidente Javier Milei se dirigió a la nación el jueves tras las declaraciones de Donald Trump sobre una posible revisión de la neutralidad de Estados Unidos.

El reclamo de soberanía sobre las Malvinas es uno de los pocos temas que cruzan la fractura política de Argentina, conocida localmente como “la grieta”, una polarización que divide al país en dos campos opuestos en casi todas las cuestiones públicas. Esa cualidad transversal explica tanto su presencia constante en la cultura popular como su recurrencia en el discurso político.

La politóloga Mariana Altieri, autora de un estudio comparativo del archipiélago y Gibraltar, vincula esa centralidad con la narrativa fundacional de Argentina. “Cuando Argentina se independizó de España, las islas eran parte de ella y luego nos las quitaron, y eso se asocia al trauma de Argentina, a lo que pudo haber sido y no es”, dice. La antropóloga Rosana Guber, investigadora del Conicet y especialista en el conflicto de 1982, sugiere entenderlo como un símbolo equiparable a la bandera o al himno: “Le hablan a personas que pueden tener posiciones diferentes sobre todo lo demás”.

El apego es más fuerte en el extremo sur. En Río Grande, a menos de 600 kilómetros de las islas y casi 12.800 de las costas británicas, la silueta del archipiélago aparece en uniformes escolares, equipaciones deportivas y numerosos murales. El himno de la provincia de Tierra del Fuego es la Marcha de las Malvinas, y la vigilia que se realiza cada 1 de abril atrae hasta 20.000 personas, según el historiador Esteban Rodríguez.

El conocimiento concreto del territorio, por el contrario, es limitado. El periodista Nicolás Cassese, que ha viajado tres veces al archipiélago, estima que menos del 1% de los argentinos lo ha visitado. “De Messi y Maradona tenemos una enorme cantidad de información, y de las islas no sabemos casi nada”, afirma. Cuenta que cuando publicó una novela ambientada en Stanley algunos lectores no reconocieron el nombre del lugar, y señala que el asentamiento fue fundado en 1845, cuando los británicos ya administraban las islas, y que los propios argentinos usaron ese nombre durante décadas.

Ese consenso ha facilitado el uso político. El presidente Javier Milei se dirigió este jueves a la nación tras las declaraciones de Donald Trump sobre una posible revisión de la neutralidad estadounidense, anunciando sanciones a empresas que operan en la zona sin autorización argentina y la construcción de una base militar en el sur. La oposición señaló que una ley de 2011 ya prevé tales sanciones y que la construcción de la base había comenzado antes de que su propio gobierno la detuviera. El centro de veteranos de La Plata criticó que utilice el reclamo como “salvavidas”. En 2025, Milei había argumentado que los isleños deberían decidir: “Esperamos que los isleños elijan votarnos con los pies”. Altieri describe el discurso del jueves como “un giro de 180 grados”.

El Reino Unido administra el archipiélago desde 1833 y sostiene que su estatus depende de los deseos de sus habitantes. En el referéndum de 2013, el 99,8% de los votantes optó por seguir siendo un territorio británico de ultramar, con tres votos en contra.