Argentina se enfrenta a una creciente dificultad económica que afecta directamente la vida cotidiana de los trabajadores. Según un análisis reciente de la agencia de empleo Bumeran, para el 87% de los argentinos su salario es insuficiente para cubrir las necesidades básicas, mientras que para 7 de cada 10 argentinos el salario se acaba en dos semanas.
Argentina, salarios insuficientes: a 7 de cada 10 argentinos el salario se les acaba en dos semanas
Los datos sitúan al país entre los más afectados de la región por la pérdida de poder adquisitivo: sólo Panamá y Ecuador registran peores porcentajes, con un 92% y un 90% de trabajadores insatisfechos con sus ingresos respectivamente. Una fotografía que pone de relieve una crisis generalizada y transversal, capaz de involucrar incluso a segmentos una vez más estables de la población.
Uno de los aspectos más alarmantes se refiere a la velocidad con la que se consumen los salarios. El 73% de los entrevistados admite que su salario no supera los 14 días. En detalle, el 28% lo utiliza inmediatamente para saldar deudas y recibos vencidos, mientras que el 21% logra llegar a la segunda semana. La situación es aún más crítica para el 15%, que no dura una semana, y para el 9%, que abarca sólo siete días. Sólo una minoría, el 9%, consigue cubrir los gastos de todo el mes.
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La estructura del consumo mensual pone de relieve las principales fuentes de presión económica. El alquiler representa el rubro más pesado para el 44% de los trabajadores, seguido de la comida (27%) y el pago de deudas (16%). Una dinámica que también se observa en otros países de la zona, como Chile, donde el costo de la vivienda tiene un impacto aún mayor en los presupuestos familiares.
En este contexto, ahorrar se ha vuelto casi imposible. Nueve de cada diez trabajadores dicen no poder ahorrar dinero, principalmente por salarios insuficientes (54%) o el peso de las deudas acumuladas (19%). El endeudamiento, de hecho, sigue creciendo: el 77% de los argentinos admite tener al menos una deuda, con un aumento de cinco puntos porcentuales respecto a 2025.
Federico Barni, director general de Bumeran, también intervino para subrayar la complejidad de la situación, explicando que «la desaceleración de la inflación no implica automáticamente una recuperación de los salarios reales», añadiendo que «hoy el desafío ya no es sólo ‘vencer a la inflación’, sino reconstruir la capacidad de consumo y la previsibilidad».
Finalmente, el informe destaca las prioridades de los trabajadores en caso de un posible aumento salarial. El 46% destinaría los recursos adicionales al pago de deudas, mientras que el 22% los utilizaría para ahorrar. Una proporción menor, equivalente al 15%, los utilizaría para gastos relacionados con alimentación y tiempo libre, y sólo el 13% los invertiría. El panorama general da la imagen de un sistema económico en grandes dificultades, donde los ingresos ya no son suficientes para garantizar la estabilidad y la seguridad, y en el que la gestión diaria de los gastos se está convirtiendo cada vez más en un desafío para la mayoría de la población.