La economía argentina crecerá en el primer trimestre de 2026, consolidando una tendencia que se mantiene desde hace más de un año. Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (Indec) de Argentina confirman una tendencia positiva del producto interno bruto también en la primera parte del año en curso, pero persisten algunas sombras vinculadas a las inversiones y a la capacidad de generar un crecimiento generalizado en toda la población.
La economía argentina crece en el primer trimestre de 2026: sombras sobre las inversiones y la distribución del ingreso
Entre enero y marzo de 2026, el PBI de Argentina aumentó un 2,3% respecto al mismo período del año anterior y un 0,7% respecto al trimestre octubre-diciembre de 2025, marcando así el quinto trimestre consecutivo de expansión económica. Un resultado que confirma la senda de recuperación de la economía del país sudamericano tras años más difíciles.
El crecimiento fue impulsado principalmente por sectores vinculados a las exportaciones y las actividades primarias. En cuanto a la demanda exterior, de hecho, las exportaciones registraron un aumento del 9,8% interanual, apoyadas en particular por los excelentes resultados de los sectores agrícola y energético.
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El sector agroalimentario resultó ser el principal motor del crecimiento, registrando un aumento del 18,1% en comparación con el primer trimestre de 2025. También obtuvo excelentes resultados el sector de la energía y las actividades extractivas, que creció un 12,3% en el mismo período, gracias sobre todo al aumento de la producción y de las exportaciones de materias primas.
Una contribución significativa también provino del consumo privado, que sigue representando el componente más importante del PIB de Argentina. En el primer trimestre de 2026, el gasto de los hogares aumentó un 2,7% anual, lo que pone de relieve una recuperación gradual de la demanda interna.
Sin embargo, el panorama relacionado con el gasto y las inversiones públicas es más complejo. El gasto estatal registró una contracción del 0,9%, mientras que las inversiones sufrieron una caída decididamente más marcada, equivalente al 11,6%. Entre los sectores más castigados se encuentra la industria manufacturera, que registró una caída del 1,7%.
El crecimiento del 0,7% registrado entre enero y marzo superó las expectativas de los analistas consultados por el Banco Central argentino, que esperaban un aumento más acotado del 0,3%. Sin embargo, si se observan en detalle los datos trimestrales, se desprende que el único componente expansivo fue el del consumo, que aumentó un 0,8%.
De hecho, en la misma comparación trimestral se observan signos de debilidad en otras áreas estratégicas: las exportaciones disminuyeron un 3,1%, el gasto público un 2,4% y las inversiones un 1,7%. Aunque el PIB ha alcanzado un nuevo máximo histórico en términos absolutos, la cifra per cápita sigue siendo inferior a los niveles registrados en la mayor parte del período entre 2011 y 2018. Incluso en el frente de la inversión per cápita, el panorama sigue siendo crítico: el nivel actual representa el tercer peor resultado desde 2010, superando únicamente los registrados en 2019, 2020 y 2024.