Tribunal argentino devuelve a los herederos de un marchante de arte judío una obra del siglo XVIII



Un tribunal federal argentino ordenó este viernes devolver la obra Retrato de una dama a la familia del comerciante de arte judío holandés Jacques Goudstikker, casi noventa años después de que el régimen nazi despojara su colección en Ámsterdam. La pintura apareció el año pasado en una vivienda de Mar del Plata, a unos 400 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires.

La resolución se dictó en una audiencia encabezada por el juez federal Santiago Inchausti, con la presencia de fiscales, abogados de la parte heredera y de los imputados. Patricia Kadgien y su esposo, Juan Carlos Cortegoso, eran acusados de posesión y ocultamiento de una obra de arte robada en el marco de un genocidio. Después de sostener inicialmente que eran los legítimos propietarios por herencia, acordaron con la fiscalía evitar el juicio y renunciaron irrevocablemente a cualquier derecho sobre la pintura. El acuerdo contempla una donación de 4,8 millones de pesos, aproximadamente 3.200 dólares, a la asociación de apoyo a un hospital maternoinfantil. El fiscal Carlos Martínez afirmó que este desenlace equivale a “una reparación de carácter histórico para las víctimas”.

Patricia Kadgien es hija de Friedrich Kadgien, miembro de las SS y asesor financiero del régimen nacionalsocialista desde 1938, con un papel destacado en la compra de divisas y en el saqueo de los territorios ocupados. Un informe estadounidense de 1945 lo describió como “una serpiente de la peor clase”. Huyó a Suiza, luego a Brasil y, por último, a Argentina, donde se convirtió en empresario y murió en 1978 sin haber sido juzgado.

El hallazgo surgió a través de un listado de bienes. En agosto de 2025, cuando se cumplían ochenta años desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el diario holandés Algemeen Dagblad envió al corresponsal Peter Schouten a Mar del Plata para intentar localizar a las hijas de Kadgien. Nadie respondió, pero observó un cartel de venta frente a la vivienda. Buscando el anuncio en la web de la inmobiliaria, identificó entre las imágenes del interior la pintura colgada en la sala. La pareja fue retenida durante 72 horas hasta entregar la obra.

La obra es un óleo sobre lienzo de 119,5 por 89 centímetros. Los registros de Goudstikker la habían atribuido a Giuseppe Ghislandi, pero el peritaje de la Academia Nacional de Bellas Artes de Argentina confirmó que pertenece a Giacomo Ceruti, pintor italiano del siglo XVIII conocido como Il Pitocchetto. Su valor de mercado se estima en alrededor de 250.000 euros.

La pintura será entregada a Marei von Saher, nuera del comerciante, quien ha dedicado décadas a rastrear piezas de una colección que supera las 1.100 obras. Mediante sus abogados afirmó que no acepta “86 años de saqueo”, pero que no busca venganza ni compensación. Su objetivo es que la obra sea mostrada en préstamo en un museo de Buenos Aires antes de su devolución. Permanece bajo la custodia de la Corte Suprema de Argentina.