Nuevo comportamiento: los pumas cazan pingüinos en la Patagonia

En la Patagonia, Argentina, y después de décadas de desplazamiento debido a la ganadería, los pumas han recolonizado el Parque Nacional Monte León. A su regreso, estos grandes felinos comenzaron a cazar pingüinos y cambiaron su comportamiento solitario, tolerándose unos a otros con mayor frecuencia. El estudio, dirigido por el ecologista Mitchell Serotay y publicado en Proceedings of the Royal Society B, rastreó a 14 pumas con collares GPS durante cuatro años, analizó sus movimientos y documentó más de 250 encuentros entre pumas cazando en la misma zona.

Los pumas regresaron a la Patagonia, Argentina

En el último siglo, los pumas fueron exterminados de gran parte de la Patagonia debido a la presión de los criadores de ovejas. Sin embargo, desde la creación del Parque Nacional Monte León en 2004, los grandes felinos han regresado. Durante este período, los pingüinos (Spheniscus magellanicus), que normalmente se reproducen en las islas costeras, formaron una colonia continental en este parque con aproximadamente 40.000 parejas reproductoras. El regreso de los Pumas coincidió con este cambio. Los investigadores encontraron restos de pingüinos en sus excrementos, lo que sugiere que los grandes felinos estaban aprovechando esta rica fuente de alimento. Inicialmente, los expertos supusieron que sólo unos pocos animales se alimentaban de aves marinas, pero los datos obtenidos mostraron que este comportamiento estaba más extendido de lo que se pensaba. «Pensábamos que sólo unos pocos animales hacían esto», dijo Serota, quien realizó la investigación como estudiante de posgrado en la Universidad de California, Berkeley. “Pero cuando llegamos, vimos una gran cantidad de pumas cerca de la colonia de pingüinos”.

El nuevo comportamiento de los pumas

El estudio encontró que los pumas que cazan pingüinos permanecen cerca de la colonia durante la temporada de reproducción y duplican su territorio cuando las aves se alejan. Este cambio estacional sugiere una adaptación directa al comportamiento de sus presas. Lo más sorprendente fue el cambio en la forma en que los pumas interactúan entre sí. Los animales tradicionalmente solitarios que comen pingüinos se encontraron 254 veces, mientras que aquellos que no tenían pingüinos en su dieta sólo se encontraron cuatro veces. Estos encuentros ocurrieron a menos de 1 kilómetro de la colonia de aves, lo que sugiere que la abundancia de alimento reduce la competencia y promueve una tolerancia inusual. La densidad de pumas registrada en el parque es actualmente más del doble que todas las mediciones anteriores en Argentina, lo que no tiene precedentes para esta especie, que normalmente requiere grandes territorios individuales.

¿Podrían los pumas estar dañando el ecosistema?

Este cambio de comportamiento tiene profundas implicaciones para la gestión de especies. Javier Ciancio, biólogo del CONICET, explicó que si bien la caza de pingüinos por pumas puede no tener un impacto en las grandes colonias, aún representa una amenaza para grupos más pequeños o emergentes. «Es una situación compleja para los responsables del área porque se trata de dos especies nativas que interactúan de formas nuevas», dijo a WordsSideKick.com. A largo plazo, los investigadores quieren investigar cómo esta nueva fuente de alimento afecta la relación de los pumas con otras presas locales como el guanaco (Lama guanicoe). Además, el ecólogo Juan Ignacio Zanón Martínez enfatizó que comprender el comportamiento de los grandes carnívoros reintroducidos es crucial para desarrollar estrategias efectivas de conservación en ecosistemas que ya han sido alterados por la actividad humana.