Nuevo récord petrolero en Argentina. El mes de octubre de 2025 cerró con dos resultados que marcan un punto de inflexión en su estrategia energética y en la salud de sus cuentas exteriores: un nuevo superávit comercial en los diez primeros meses del año y una producción petrolera nunca antes alcanzada, impulsada por el potencial ahora consolidado de la cuenca de Vaca Muerta. Poco más de un año después de la toma de posesión del presidente Javier Milei, el sector energético se confirma como uno de los principales motores de la recuperación económica, respaldado por crecientes inversiones privadas y un marco regulatorio revisado para fomentar la competencia.
En Argentina nuevo récord petrolero: producción y superávit comercial
Según datos difundidos por el Ministerio de Energía, entre enero y octubre de 2025 Argentina registró una balanza comercial energética positiva de 6.060 millones de dólares, superando el resultado de 2024 de 5.660 millones. Una mejora atribuida al aumento de las exportaciones de petróleo y gas, al crecimiento de la producción nacional y a un contexto internacional caracterizado por precios más favorables. Para Buenos Aires se trata de una tendencia que consolida una transformación iniciada hace unos años y que hoy permite a la Argentina presentarse en los mercados globales en una posición de mayor fortaleza.
En el plano de la producción, octubre marcó un récord histórico: 895.500 barriles por día, un nivel nunca antes alcanzado. Este resultado estuvo determinado sobre todo por la expansión de las actividades extractivas en Vaca Muerta, en la provincia patagónica de Neuquén, uno de los polos energéticos más importantes del país. Dos tercios de toda la producción -equivalente a 66 por ciento, o 567.500 barriles por día- provienen de esta reserva, que en los últimos años, incluso bajo el gobierno anterior, se ha consolidado como el punto de apoyo de la industria petrolera argentina. Este crecimiento se vio favorecido tanto por la entrada de nuevos actores privados como por la reforma legislativa deseada por el gobierno de Milei para estimular el mercado interno.
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En una nota oficial, el Ministerio de Energía subrayó el papel central de este desarrollo, afirmando que «con la promoción de Vaca Muerta y un contexto más favorable para las inversiones, Argentina está consolidando un sector energético robusto, capaz de soportar el crecimiento económico». Una afirmación que ilustra la voluntad del ejecutivo de centrarse en el sector como palanca para reequilibrar la balanza comercial y atraer capital extranjero.
El valor estratégico de Vaca Muerta está ligado a la naturaleza de sus recursos: es una de las reservas más ricas del mundo de petróleo y gas no convencionales, atrapadas en el esquisto y, por tanto, accesibles mediante fracturación hidráulica. Las estimaciones oficiales indican la presencia de 308 mil millones de barriles de petróleo equivalente y 16.100 mil millones de metros cúbicos de gas natural. Números que ubican al campo en el cuarto lugar mundial en petróleo no convencional y el segundo en gas, confirmando su papel decisivo para el futuro productivo de Argentina.
El inicio y ampliación de las actividades de explotación de la cuenca ya produjo un cambio de paradigma: en apenas unos años, Argentina logró pasar de importador neto a exportador de petróleo y gas, con un impacto directo en su balanza de pagos. La perspectiva, si se mantienen las tasas actuales, es la de un mayor crecimiento en el sector y una mayor estabilidad económica a medida que el país busca fortalecer su presencia en los mercados energéticos mundiales.