Durante 2025, la distancia entre el turismo emisor y receptivo en Argentina se hizo cada vez más evidente, con un número significativamente menor de visitantes extranjeros en comparación con los argentinos que optaron por viajar a países vecinos. Más allá del nivel de intercambio monetario, que todavía tiene un peso significativo, las principales causas se remontan a una competitividad estructuralmente baja. Una fragilidad que se traduce en mala conectividad, deficiencias de infraestructuras, elevados costes y una presión fiscal que acaba desincentivando la llegada de turistas procedentes del extranjero.
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Entre enero y noviembre la balanza turística siguió inclinándose hacia los viajes al extranjero. En este período, aproximadamente un millón de brasileños han visitado Argentina, mientras que hasta 3,1 millones de argentinos han elegido Brasil como destino de vacaciones. Un desequilibrio similar se registró con Chile: 647 mil chilenos ingresaron a la Argentina, frente a los 2,3 millones de argentinos que cruzaron la Cordillera. Incluso con Uruguay la relación sigue siendo desfavorable: 700 mil uruguayos llegan a la Argentina frente a 1,4 millones de argentinos que se dirigieron hacia la República Oriental.
Según un informe del centro de estudios Idesa, estos datos demuestran que tanto en los intercambios con Brasil como con Chile el número de argentinos que viajan al exterior es aproximadamente el triple respecto de los residentes de esos países que visitan la Argentina. En el caso de Uruguay, sin embargo, los argentinos que salen son el doble de los uruguayos que ingresan a Argentina. Para los analistas del instituto, la cuestión central sigue siendo la competitividad: «Hay pocos vuelos, la compañía con más conexiones es cara, los vuelos de bajo coste son pocos y poco fiables, los retrasos en los aeropuertos debido a conflictos sindicales son frecuentes y falta un transporte público de calidad desde los aeropuertos a las ciudades, lo que deja a los viajeros a merced de servicios privados monopolistas de facto».
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El informe también subraya que «las carreteras están gravemente deterioradas por la falta de mantenimiento y los precios de los bienes y servicios internos son más elevados, también por el efecto de la presión fiscal que ejercen los impuestos nacionales, provinciales y municipales». Un contexto que, en su conjunto, hace que Argentina sea menos atractiva frente a las alternativas regionales, justo cuando crece la propensión de los ciudadanos a cruzar la frontera.
Por último, hay que recordar que, según el grupo de expertos Ieral, 2025 se cerraría con una salida de divisas ligada al turismo emisor estimada entre 12 y 13 mil millones de dólares. Restando los ingresos generados por el turismo receptivo, calculados en unos 4.500 millones de dólares, la balanza monetaria de la actividad turística arrojaría un déficit de entre 7 y 8.500 millones de dólares, lo que confirma el peso creciente del desequilibrio en el frente de las cuentas exteriores.